Loading...
Discover a new way to travel. Download our free app

header_news

THE PIED À TERRE WORLD Newsletter

Blogs

11 April 2018

Sudan

We would like to dedicate this week’s post, to Sudan, the last male northern white rhino who
recently passed away on March 2018. Ami Vitale, official judge of our international photo
contest, The World We Live In, took Sudan’s lasts pictures during he’s last days in Kenya.

We invite you to take a look at this inspiring images on her official website, the pictures are
also available for purchase at:

http://www.amivitale.com/photo-story/goodbye-sudan-the-worlds-last-male-northern-white
-rhino/

The profits of this photographs will be donated to Ol Pejeta Conservancy, a non-profitable
organization in Kenya that works to conserve wildlife and promotes its tourism.

28 February 2018

Patzcuaro by day. La Siranda.  

We arrived to Patzcuaro at noon sharp; like all Pueblos Mágicos (Magic Towns) in México, the city is protected because of its patrimonial heritage and it is a delight to walk through its cobblestone streets. The constructions, mostly with red tiles and white walls, and their friendly people who smile as they see us pass, give the impression that time there has not passed by. 

Our reservation at La Siranda was perfect. By the door we met our lovely hosts, always willing to make our visit unforgettable. As soon as we cross the threshold of the door of La Siranda, we could breathe an atmosphere of peacefulness that contrasts with the surroundings of the main square. La Siranda is practically around the Plaza Vasco de Quiroga and we were a little concerned about the street noise; she told me that although the Plaza is around the corner, in La Siranda everything is peace and tranquility. And I do not doubt it. It is impressive that as soon as you arrive, the only sounds you can hear are those from nature making a nest in the corners of this beautiful place.

The main garden is a large rectangle that houses lush vegetation. Around it are the rooms named by their colors. The Gray suite, the Blue, the Red, the Yellow ... We chose the Blue that had a separate area to watch the television and the main bedroom with a huge and comfortable bed, facing this green garden that bounces the sun's rays on bushes and windows.  Each space of La Siranda is decorated for travelers with elements specifically obtained in travels. So it is not surprising that paintings, carpets, rugs, armchairs, lamps or some decorative element have crossed half the globe to find their home there.

We greatly enjoyed the back garden which is a delight and it was where we took the opportunity to read as we had not done in a long time. Sometimes we interrupted our avid reading to hear the wind blow among the leaves of a small tree at the top of the garden. Later, we learned that it was from that tree where they took the name for this peaceful hotel. That little ziranda tree was a gift from one of the first guests who was so enchanted every time they came to stay, they wanted to take them a very special gift. This tree still remains as a nod to the visitors who come here to find a backwater of serenity.

The area under a pergola of wooden beams in front of a small natural pond was our favorite corner, and apparently also that of some hummingbirds that during the afternoons would play in the flowers closest to the water. We fully enjoyed each space of this boutique hotel that combines its charms with the provincial context of the beautiful magical town of Patzcuaro.

27 February 2018

San Antonio de Cabeza

Me fui con mis tres mejores amigas a Morelia por unos días.  Una de ellas acababa de terminar con su novio y como las demás no hemos encontrado aún a nuestra media naranja decidimos viajar todas juntas y celebrar la amistad que nos une desde hace más de diez años.  No queríamos ver triste a Ana, deprimida contando pétalos de margarita y mucho menos queríamos estar cual perros afuera de una carnicería viendo a otras parejas derrochando amor por todos lados.

Cambiar de aire nos vendría bien a las cuatro; aunque no teníamos muchos planes, decidimos que el lugar donde pasaríamos nuestro fin de semana tendría que ser céntrico y súper cool.  Encontramos el Hotel Hom, un hotel boutique de diseño, con toques modernos pero conservando el estilo colonial de la ciudad de Morelia.  Era buenísimo que quedara a pocas calles del Jardín de las Rosas.  En realidad estábamos a pasos de todo, pues la Catedral y los Portales estaban prácticamente a la vuelta, igual que del imponente Palacio Clavijero.  

Nos quedamos con la habitación doble y la junior suite.  Amé las dos, pero obviamente Ana y yo nos quedamos en la más grande donde había un recibidor con un sillón frente al televisor y unas pequeñas mesas increíbles junto a la ventana.

El día que llegamos, queríamos ganarle al reloj para que no se hiciera tan tarde; en el hotel nos prestaron unas bicicletas, así que no  no perdimos oportunidad para cambiarnos y recorrer ese mismo día la ciudad.  Para ser sinceras, ninguna de las cuatro teníamos buena condición como para alejarnos tanto de nuestro pequeño oasis, pero el plan en bicicleta estuvo muy divertido y ayudó a tener algo que hacer por nuestro improvisado viaje.

Más tarde, ellas querían salir y las convencí de irnos de compras al Paseo Altozano que queda en la parte más alta de la ciudad. Abandonamos el plan ciclista y tomamos un taxi que nos llevó cuesta arriba.  Ya muy cerca de Altozano pasamos por un restaurante que me llamó la atención y cuando le iba a preguntar al taxista si lo recomendaba o no, él se apresuró a contarnos que ahí había un San Antonio de Cabeza tamaño monumental.  Entre risas nosotras le dijimos que íbamos a ir a pedirle un milagro al santo a ver si conseguíamos novio. Todos soltamos la carcajada, pero Ana se quedó seria así que cambiamos rápido de tema pero a partir de entonces la maldición del amor cayó sobre nosotras. 

En cuanto llegamos a Paseo Altozano un letrero gigante con la palabra “Love” hecho con flores rojas adornaban uno de los patios principales de la plaza. Aunque Ana estaba bastante distraída con nuestras ocurrencias a veces la veíamos decaer, seguro con los recuerdos de su reciente rompimiento.

Después de reventar la tarjeta de crédito en distintas tiendas, nos fuimos a tomar un café dejando a un lado las bolsas y alistando el celular para subir fotos y posts en nuestras redes sociales.  En la mesa de junto, había dos señoras que parecían niñas cómplices de alguna travesura. Incluso creo que estaban más divertidas que nosotras, a pesar de casi duplicarnos la edad. 

En lo que todas seguían mirando el celular, yo agucé el oído y comencé a escuchar a detalle a las cuarentonas de junto.  Estaban hablando de una especie de ritual para conseguir marido, novio o algo parecido. 

Resulta que estas señoras habían ido precisamente al restaurante que nos comentó el taxista.  Parece que venían de dejar la fotografía de una de ellas que al parecer no salía ni en la rifa en la que regalaban todos los boletos. Estaba tan contenta que se veían sus ojos resplandecer de emoción. Sentí un poco de envidia tal vez por la plática tan rica que parecían tener, sin celulares ni computadoras de por medio y sobre todo  porque tanta emotividad era genuina y parecían las más felices de la Tierra. Una por esa amiga que por fin estaba comprometida y la otra porque el resultado se lo atribuía al San Antonio de cabeza, que había precisamente en el restaurante que habíamos pasado y le había concedido el milagro.

Sin pensarlo demasiado, les propuse a las demás de ir a cenar al San Miguelito y aunque lo dudaron un poco, la que más se entusiasmó por la idea resultó ser Ana, así que agarramos nuestras compras y nos fuimos a cenar ahí.

Entre curiosas y avergonzadas entramos a este restaurante que parecía una inmensa tienda de artesanías de vidrio soplado, sillas pintadas a mano, corazones de todos tamaños, y un ambiente cálido y muy típico de México. Había dos salones principales, pero el de la entrada que parecía más grande no estaba lleno y nos pasaron directamente al Rincón de las Solteronas.  Ahí en el fondo, la figura de San Antonio resaltaba delante de una chimenea y muchas (¡muchísimas!) piezas de todos tamaños del santo que concede los favores más desesperados.  

Lo más desconcertante fue que el mesero antes de sentarnos en nuestra mesa nos preguntó si queríamos hacer el ritual antes o después de cenar. Nos volteamos a ver confundidas y él sin decir más, en seguida llamó a una señorita que muy amable nos acercó una cajita que contenía 13 monedas iguales. -¿Quién va a ser la primera?- Preguntó.  Nosotras nos quedamos perplejas porque de verdad no íbamos a eso (¡o al menos pensábamos primero ver cómo era el asunto!).  Pero Ana, de nuevo sorprendiéndonos, contestó -¡Yo!- Así que la pusieron a dar vueltas al rededor de la estatua monumental del San Antonio de Cabeza y le dijeron que escribiera su petición en un libreta, que tenía el tamaño de un gran libro de recuerdos.

Las demás nos sentamos por fin en una enorme mesa redonda con copas de vidrio soplado y una vajilla de colores con figuras de trompos, muñecas, baleros y juguetes con los que seguro mi abuela había jugado en su niñez.

Todas reíamos disfrutando el momento del ritual para conseguir novio; nos contaron que las imágenes que había en ese espacio eran regalos de aquellos que fueron a pedirle al santo una pareja.  Entre platillos deliciosos compartimos nuestra cena con más de 800 figuras de San Antonio y varios cientos de ilusiones. 

Cansadas de tanto reír pero sin ganas de dormir aún, volvimos a mi habitación en el Hotel Hom, convertida ahora en cuartel general para nuestras ocurrencias.  Antes de que el sueño venciera las últimas historias de amores y desencuentros, colgamos una pizarra en las puertas de nuestros respectivos cuartos para avisar la hora que el café mañanero debía llegar a despabilar nuestros sentidos.

No sé si yo fui la única en que muy en el fondo estuviera ilusionada en que fuera cierto que este santo nos concediera algún enamorado que valiera la pena; lo que si es seguro es que lo pasamos delicioso, platicamos de todo y de nada, tratando de corregir al mundo y sus demonios, nos contamos secretos que tal vez en unos años no recordaremos, pero estas pláticas tan entrañables quedarán impregnadas con nuestros susurros en las altas paredes de piedra de nuestro hotel y en nuestro corazón.

El Hotel Hom forma parte de la familia Pied à Terre. Si desea conocer Morelia, en el centro de México y disfrutar de una experiencia inolvidable y distinta, reserve hoy mismo.

 

Para conocer más:

http://www.sanmiguelito.com.mx/

https://paseoaltozano.com/

Hotel Hom http://bit.ly/2owwdSA

11 January 2018

Morelia, the city of pink quarry

The Historic Center of Morelia, Michoacan recently celebrated its 26th anniversary of being declared a World Heritage Site by UNESCO. This distinction is reserved only for cities with exceptional architectural style and a living history of beauty.

With more than 270 hectares, the Historic Center of Morelia makes up the most touristic area of the city. Its walls whisper in each corner stories from the sixteenth century. These walls are protected from any type of modification, preserving the original splendor of the building facades.

Pied à Terre encourages the preservation of the tangible heritage of humanity. At the beginning of 2018, we proudly unveiled a plaque that was specially designed to be placed on the pink quarry facade of the Hom Hotel at 44 Aquiles Serdán. Due to the refinement of its rooms and its personalized attention, the Hom Hotel is part of the exclusive properties that Pied à Terre offers to satisfy even the most exigent travelers.

Visitors who are attracted to history, architecture, gastronomy, art, and culture, should not miss the city of Morelia. Discover its 15 plazas and 1,113 monuments and enjoy the fusions of Renaissance, Baroque and Neoclassical styles.

22 November 2017

Canada acquires license to operate Pied à Terre

Canada acquires the exclusive license to operate Pied à Terre taking advantage of the important resurgence of ecology and adventure tourism in the country. On July 1st, the licensing contract signed by the company Pied à Terre of Canada with Pied à Terre USA, a San Diego California holding company, was signed in order to prepare the way and the necessary infrastructure to implement the opening of its commercial operation in the country. The partners of the company, previously dedicated exclusively to the real estate business, decided to venture into the hospitality industry Pied à Terre, which combines the discipline of alternative hotels with that of the real estate sector in which they have an experience of more than 10 years.